El corazón de la nave espacial de Dark Void latía como una criatura viva: energía negra y púrpura ondulando por las paredes metálicas oscuras. Un zumbido bajo y perturbador resonaba por los pasillos vacíos, emanando del núcleo de la nave, donde se encontraba una cámara sombría y amenazante.
Y en el centro de esa cámara... él se movió.
Los ojos de Dark Void se abrieron lentamente: dos orbes brillantes de un púrpura profundo, encendiéndose como brasas moribundas que de pronto vuelven a arder.
Por un instante, simplemente respiró.
El aire mismo parecía oscurecerse con cada inhalación, las sombras retorciéndose de forma antinatural a su alrededor. Su letargo había sido largo.
Cada segundo de quietud había sido una parte calculada de su plan.
Y ahora... algo finalmente lo había despertado.
Con un movimiento sutil de su mano, las paredes de su cámara se ondularon, cambiando como si fueran oscuridad líquida, hasta que una enorme pantalla flotante apareció frente a él.
La pantalla cobró vida con interferencias, mostrando la imagen de un planeta distante y moribundo.
Y allí... en el centro del caos...
Tim y Rei.
El Guerrero Solar y la Guerrera Lunar, atrapados en un choque brutal, sus poderes colisionando en explosiones de energía solar y lunar.
La Solar Saber de Tim ardía como un pequeño sol, cortando el aire con arcos dorados, mientras las Hachas Crescent Lunares de Rei atravesaban sus ataques con trazos azul oscuro de energía lunar cruda.
Cada golpe era una tormenta.
Cada movimiento, una danza de destrucción.
El propio planeta bajo ellos gemía bajo el peso de su batalla: las grietas del suelo brillaban en oro o azul oscuro, según qué poder hubiera golpeado más fuerte.
Una sonrisa se dibujó en los labios de Dark Void.
Una sonrisa lenta, cruel.
Su voz, profunda y suave como oscuridad de terciopelo, resonó en la cámara:
"Ah... perfección."
Se recostó, cruzando los brazos detrás de la cabeza, sus dedos golpeando suavemente su capa negra.
"El Guerrero Solar... y la Guerrera Lunar... destruyéndose entre sí."
Su sonrisa se amplió.
"Tal como lo planeé."
Recordó el secuestro: el día en que Sunburn los arrancó de la Tierra.
El día en que sus destinos fueron reescritos.
Tim, criado por Heatsun, entrenado para ser un faro de luz.
Rei, moldeada por Moonsalt y por el propio Dark Void, convertida en un arma de sombra.
Y ahora...
Eran la destrucción del otro.
Dark Void soltó una risa suave.
"Dos piezas... atadas por el destino... y aún así ciegas a los hilos que yo controlo."
Observó cómo Tim gritaba algo hacia Rei, sus palabras perdidas en la distancia, pero su pasión evidente.
Rei respondió con una explosión letal de Energía Lunar: fría, precisa, implacable.
Su lucha no era solo física: era ideológica.
Tim se aferraba a la esperanza, creyendo que aún podía salvarla.
Rei, consumida por la oscuridad, creía que solo el control absoluto podía arreglar el universo roto.
¿Y Dark Void?
Él no necesitaba esperanza ni control.
Él prosperaba en el caos: el mismo caos que Tim y Rei estaban creando.
"Luchen, pequeños guerreros", murmuró. "Ábranse el pecho el uno al otro. Quemen este mundo con su luz y ahóguenlo con su oscuridad."
Sus ojos púrpura brillaron.
"Porque cuando ambos estén rotos... cuando sus corazones estén demasiado destrozados para resistirse..."
Su sonrisa se volvió una mueca retorcida.
"...desaparecerán de mi camino."
Dark Void siguió observando, deleitándose con cada choque de sable contra hacha, cada explosión de energía solar y lunar.
El planeta moribundo temblaba.
Cada paso, cada golpe, desgarraba aún más el terreno ya fracturado, enviando grietas que se extendían por el páramo desolado.
Tim y Rei se enfrentaban, simples siluetas contra las fisuras brillantes bajo sus pies.
La tensión entre ellos era algo vivo: eléctrica, sofocante, mientras sus poderes ardían como soles y lunas enfrentadas.
Sus miradas se cruzaron.
Y entonces... cargaron.
Tim, el Guerrero Solar Blanco, corrió hacia adelante con el sable levantado, cada músculo de su cuerpo tenso como un resorte a punto de romperse.
La energía solar dentro de él rugía como una estrella en supernova, intensificándose con cada paso.
Rei, la Guerrera Lunar Negra, calmada pero letal, imitó su movimiento: sus hachas giraban, cortando el aire mientras sombras lunares se enroscaban a su alrededor.
Con cada giro de su muñeca, la luz azul oscuro se intensificaba, volviéndose más fría, más afilada.
El instante antes del impacto...
¡BOOM!
La colisión fue catastrófica.
Tim descargó su Solar Saber en un amplio arco, cortando el vacío.
Rei cruzó sus Hachas Lunares en forma de X, la energía azul oscura chocando contra el ataque.
En el instante en que sus poderes se encontraron, una onda de choque masiva explotó, partiendo el suelo. Rocas enteras salieron despedidas al cielo, desintegrándose por la pura intensidad.
El negro y el blanco giraban juntos, no mezclándose, sino luchando, rechazándose, igual que los guerreros que los dominaban.
Tim giró, lanzando una ráfaga de ataques rápidos con su Solar Saber, cada golpe dejando rastros de oro fundido en el aire.
"¡Rei!", gritó entre golpes, apretando los dientes. "¡Detente! Gobernar con miedo y fuerza no es justicia!"
Rei bloqueó cada ataque con precisión casi mecánica, sus hachas brillando más frías con cada movimiento.
"¿Qué sabes tú de justicia?", respondió con frialdad. "Aún crees que el cambio llega esperando... esperando que la gente elija lo correcto."
Lo empujó hacia atrás con un corte amplio, una ola de energía plateada golpeando el pecho de Tim y lanzándolo sobre el terreno rocoso.
"Eso es mentira."
Tim apenas tuvo tiempo de respirar antes de que ella volviera a atacarlo.
"No cambian."
Rei levantó un hacha y la descargó, obligándolo a bloquear mientras sus armas chirriaban.
"Nunca han cambiado."
Tim, esforzándose por resistir su fuerza, la miró a los ojos.
"Entonces... ¿por qué luchas, Rei?", preguntó con la voz quebrada por el esfuerzo y la emoción. "Si crees que no pueden cambiar... ¿por qué intentar gobernarlos?"
Por un instante, algo cruzó el rostro de Rei.
Una duda.
Pero desapareció de inmediato.
Con una explosión de Energía Lunar, se separaron.
Tim cayó hacia atrás, tosiendo, su sable solar parpadeando.
"Porque si yo gobierno", dijo Rei con voz helada, "al menos puedo obligarlos a detener su odio. Al menos entonces... habrá orden."
Tim apretó los puños.
"¡Eso no funciona así! ¡No puedes forzar la paz!"
La aura lunar de Rei se expandió, y el planeta mismo pareció gemir bajo su presión.
Tim sintió que ella preparaba algo devastador.
Pero no retrocedió.
La energía solar giró a su alrededor, su sable brillando más que nunca.
"No voy a dejar que destruyas todo, Rei."
Rei alzó ambas Hachas Crescent Lunares, la luz azul oscura intensificándose.
"Y yo no voy a dejar que te interpongas, Tim."
El cielo del planeta moribundo se oscureció por la colisión de energías.
El suelo se resquebrajó aún más.
Tim rugió.
"¡Corte de Nova Solar!"
Un arco masivo de energía dorada atravesó el aire como un sol naciente.
Rei respondió:
"¡Perforación de Eclipse Lunar!"
Las dos técnicas chocaron.
Una explosión de luz y oscuridad sacudió el planeta, visible incluso desde el espacio.
Muy arriba, Dark Void sonrió.
"Sí... destrúyanse... quemen el universo juntos."
La onda expansiva aún no se había disipado cuando volvieron a lanzarse el uno contra el otro.
Tim atacaba como una tormenta solar.
Rei respondía como una sombra lunar.
Y en medio de ese caos... algo extraño ocurrió.
Un destello atravesó la mente de Tim.
Una niña más joven, de cabello negro, mirada solitaria...
Sentada junto a él en un banco del parque.
Una voz suave:
"Si chicos y chicas se sientan así juntos... dirán cosas raras."
El recuerdo parpadeó... y desapareció.
Tim titubeó.
Rei lo sintió.
Aprovechó el instante.
"¡Corte de Lunar Crescent!"
La onda de energía lo golpeó, lanzándolo hacia atrás.
"¿Qué... fue eso?", murmuró aturdido.
Rei no le dio tiempo.
"¡Concéntrate, Tim! Distraerte te matará."
"¿Qué me hiciste?", preguntó él.
"Nada", respondió ella fríamente. "Tú lo hiciste."
Otro choque.
El combate continuó sin pausa.
"¡Rei, no tienes que hacer esto!", gritó Tim. "¡No eres como Dark Void!"
Los ojos de Rei se endurecieron.
"Soy completamente diferente a ti."
"¿Cómo puedes decir eso?"
"Porque yo no me aferro a falsas esperanzas", dijo con frialdad. "La gente no cambia."
El planeta se agrietaba cada vez más.
El núcleo rojo bajo sus pies latía con fuerza.
Tim lo vio primero.
"¡Rei, detente! ¡Vamos a destruir el planeta!"
Pero ella no se detuvo.
Lanzó otra onda lunar.
El impacto abrió otra grieta masiva.
El planeta gimió como si fuera a colapsar.
En la nave, Dark Void rió suavemente.
"Sí... rompanlo todo..."
Tim y Rei seguían luchando.
Ambos al límite.
"¡Esto termina ahora!", gritó Tim.
"Estoy de acuerdo", respondió Rei.
Y avanzaron.
Tim liberó su técnica final: Corte de Supernova Solar.
Rei respondió: Perforación de Eclipse Lunar.
Las dos fuerzas chocaron.
Una luz cegadora lo consumió todo.
El suelo se rompió.
El núcleo del planeta gritó.
Y cuando el polvo finalmente cayó...
Todo quedó en silencio.