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Capitulo 24: No Te Reconozco

La puerta se abrió con un chirrido. Ahí estaba ella. Aliana. Ahora con 20 años, era más alta, más serena - vestida de una manera que encajaba con la casa de alta clase que tenía detrás. Su cabello estaba cuidadosamente peinado, y sus ojos - los mismos que una vez miraban a Star con preocupación y calidez - ahora parecían distantes. Parpadeó al verlo, sin expresión. "¿Sí? ¿Puedo ayudarte?" Star abrió la boca, pero al principio no le salieron palabras. La tormenta de emociones dentro de él chocó de golpe - felicidad al verla, shock por su tono, confusión por su mirada desconocida. Finalmente encontró su voz. "...Aliana... soy yo. Star." Ella no reaccionó. Star tragó saliva con fuerza e intentó de nuevo. "Soy... el que ayudaste. Cuando estaba atrapado con mi maestro. Me salvaste. Te quedaste conmigo cuando me estaba muriendo. Yo... nunca te olvidé." Su voz, aunque firme, se quebró ligeramente. "Solo quería agradecerte. He cambiado ahora. Soy... libre. Tengo amigos. Aprendí a vivir." La miró - esperando, deseando - incluso la más mínima señal de reconocimiento o calidez. Pero no hubo ninguna. El rostro de Aliana permaneció en blanco, su mano aún apoyada en la puerta. "No te conozco." El mundo de Star pareció inclinarse. "¿Qué?" La voz de Aliana era calmada pero firme. "No te reconozco. Debes estar equivocado." Sus ojos se desviaron, solo por un instante, hacia alguien dentro de la casa. Luego, más fría que antes: "Por favor, no vuelvas aquí." Y antes de que Star pudiera decir otra palabra - cerró la puerta. Justo en su cara. Silencio. El sonido de la cerradura haciendo clic resonó en su cabeza. Star se quedó allí, congelado. Su mente se negaba a procesar lo que acababa de ocurrir. Su pecho - que unos momentos antes se sentía tan lleno - ahora estaba... vacío. El dolor golpeó como una cuchilla, más afilado que cualquier cosa que su maestro le hubiera hecho. La marca de la maldición una vez lo había quemado, envenenado, casi matado. Pero esto... Esto era peor. Kade rompió el silencio primero. "...¿Qué... demonios fue eso?" Nia miró a Star, preocupada. "¿Estás bien?" Star no respondió. Su mirada seguía en la puerta cerrada - su respiración lenta pero inestable. Henry le tocó suavemente el hombro. "¿Star...?" Finalmente, Star habló - pero su voz era hueca. "¿Esto fue... traición?" Los amigos intercambiaron miradas. May negó con la cabeza. "No lo creo... tal vez ella-" Star la interrumpió suavemente. "Ni siquiera me recordó." No estaba enfadado - solo roto. Eric intervino. "No sabemos por qué actuó así. Tal vez algo pasó. Tal vez-" "O tal vez," susurró Star, "yo nunca significé nada para ella." Luna, que estaba más cerca de él, le tomó la mano con fuerza. "Eso no es verdad." Los amigos rápidamente lo rodearon - un círculo protector y reconfortante como el que formaban cuando su maestro lo torturaba años atrás. Kade apretó los dientes. "Escucha, sea lo que sea eso - nosotros seguimos aquí." Henry asintió. "No estás solo en esto." Star no dijo nada. Porque por más que sus amigos lo consolaran - las palabras frías de Aliana resonaban más fuerte en su mente. Y por primera vez en años... Star volvió a sentir la punzada del abandono. El silencio pesaba mientras Star y sus amigos se alejaban lentamente de la casa de Aliana. Era como si el mundo a su alrededor se desdibujara - los sonidos bulliciosos de la ciudad lejanos y amortiguados - dejando solo el eco de sus palabras en la mente de Star: "No te reconozco." Su corazón dolía, no con ira, sino con algo más profundo - la sensación hueca del rechazo de la única persona que una vez le dio esperanza. Mientras caminaban por la calle, los demás lo observaban de cerca. La expresión habitual y serena de Star había desaparecido - sus hombros ligeramente caídos, su mirada distante. Luna finalmente rompió el silencio, con voz suave pero firme. "Star... por favor háblanos." Star parpadeó, como si saliera de un trance. "...Simplemente no lo entiendo." Kade suspiró, pasándose una mano por el cabello. "Sí, yo tampoco. ¿Qué fue eso? Ella te ayudó. Te salvó. ¿Por qué actuaría como si fueras un extraño?" Eric se ajustó las gafas pensativo. "No tiene sentido... a menos que algo le haya pasado en estos años. La gente no olvida algo tan importante así como así." Henry asintió. "Tiene que haber algo más." Pero la mente de Star no estaba ahí - seguía atrapada en esa puerta, aún escuchando el sonido de la cerradura. Murmuró, casi para sí mismo: "¿De verdad... signifiqué tan poco para ella?" A Nia se le rompió el corazón al escuchar el dolor crudo en su voz. "Star... la gente cambia." May dio un paso más cerca. "Pero eso no significa que tú hicieras algo mal." La mandíbula de Star se tensó ligeramente. "Ella fue la primera persona que me mostró bondad. Yo pensé... pensé que era importante para ella - aunque fuera un poco." Negó con la cabeza, con voz baja pero temblorosa. "Pero ni siquiera recordó mi nombre." Luna apretó su mano con más fuerza. "Eso no borra lo que pasó entre ustedes. Ella sí estuvo contigo una vez. Ese momento fue real - aunque ahora actúe como si no lo fuera." Eric le puso una mano en el hombro. "No estás equivocado por sentirte así. Duele - y está bien." La respiración de Star era lenta, estable - pero por dentro, sus emociones eran una tormenta. No era solo que Aliana no lo recordara... era la esperanza que había cargado durante cinco años - el sueño de volver a verla, de mostrarle cuánto había cambiado, de quizás... solo quizás... sentir esa calidez otra vez. Pero ese sueño se rompió en el momento en que la puerta se cerró. Kade, sintiendo el silencio creciente, finalmente dijo: "Vámonos de aquí. No tiene sentido quedarnos como fantasmas." Los demás estuvieron de acuerdo, guiando suavemente a Star lejos de la casa de Aliana. ---- Encontraron un parque tranquilo no muy lejos del centro de la ciudad. El sol estaba bajo en el cielo, proyectando sombras largas sobre el césped. Era un lugar pacífico - el tipo de sitio que alguna vez habría calmado a Star. Pero no hoy. Se sentó en un banco, con las manos apoyadas suavemente sobre las rodillas. Los demás se reunieron a su alrededor, dándole espacio pero sin dejarlo solo. Después de una larga pausa, Star finalmente habló. "...No quiero odiarla." Su voz era suave - casi un susurro. Eric asintió. "No tienes que hacerlo." La mirada de Star estaba fija en el horizonte. "Pero no puedo fingir que no duele." Luna se apoyó contra el banco a su lado. "Está bien sentirse herido. No te hace débil." Kade, intentando aligerar el ambiente, murmuró: "Sí, si los sentimientos hicieran débil a la gente, yo sería un charco ahora mismo." Logró una pequeña - casi imperceptible - sonrisa de Star. Henry cruzó los brazos. "Mira, Star... no todos los que quieres se quedan. Así es la vida. Pero tienes gente aquí que sí se quedó." May asintió. "Nosotros no nos vamos a ir." El corazón de Star volvió a retorcerse - pero esta vez no era solo dolor. Era esa sensación extraña y agridulce de saber que aunque Aliana le había dado la espalda... las personas que estaban con él ahora no lo habían hecho. Nia habló suavemente. "Aliana puede haberte olvidado... pero nosotros te recordamos. Cada paso que diste. Cada avance que hiciste. Te hemos visto crecer." Star finalmente los miró a los ojos. "Pero... ¿y si más personas se van?" Eric se ajustó las gafas. "Entonces lo enfrentamos. Juntos." Luna sonrió. "Porque ya no estás solo. Nos tienes a nosotros." Por primera vez desde que Aliana cerró la puerta, algo dentro de Star cambió - no exactamente esperanza... pero una pequeña chispa de comprensión. El dolor no había desaparecido, pero las palabras de sus amigos le recordaban algo importante: Aunque algunas personas se vayan... siempre habrá otras que se queden.